Psicóloga y neurodivergente ?!

Tengo ganas de compartir contigo mi experiencia como emprendedora neurodivergente.


Porque no es fácil, desde luego.


Hay días en los que quiero renunciar, en los que lo que hago pierde sentido, en los que solo quisiera ser escritora, sentada en el campo, esperando la inspiración, alejada del mundo.


Tuve que aprender TODO. Y claro, de forma autodidacta.

Después de dos grados en psicología, dos másteres, una formación en coaching, otra en comunicación no violenta, un post grado en altas capacidades, me encontré con la cruda realidad: tenía un montón de conocimiento acumulado, y ni idea de cómo ponerlo en práctica.


El proyecto fue gestándose en mi mente durante años antes de dar el paso. No me sentía segura, no me veía competente, no me sentía legítima.


Llevaba años acompañando a personas de manera informal. Alumnxs, amigxs, familiares, personas con las que trabajaba...

Pero, cómo materializar esto en una consulta?


Años de duelo, cuando vine a España y me di cuenta de que no iba a poder trabajar como psicóloga clínica: mi máster no valía aquí, y yo no era capaz de prepararme el PIR (un examen de 250 preguntas tipo test, lo que es, memorizar absolutamente todo lo que exista sobre psicología durante varios años para poder aprobar y hacer la residencia de 4 años en hospital - mi peculiar atención y memoria no se ajustaban en absoluto a este formato, y acabé renunciando).


Iba a ser psicóloga "a secas", lo que significa no poder hacer nada sanitario (terapia para trastornos mentales, diagnósticos de patologías, etc).


Al final entendí que era mejor para mí: los 6 meses en los que trabajé en clínica con personas con demencias y otras patologías y/o cuidados paliativos fueron tan duros emocionalmente, que entendí que mi labor iba a ser otra. Tenía 21 años, era una esponja emocional y tenía que descubrir muchas cosas sobre mí misma.


Las altas capacidades, la alta sensibilidad y, justo antes de empezar con Serendipia de Cebra, el autismo: las piezas iban encajando, y yo llevaba ya muchos años en desarrollo personal, tratando de entenderme a mí misma. Lo que aprendí durante esta fase y sigo aprendiendo hoy en día me resultó mil veces más útil que años estudiando psicología, aunque también me aportaron muchos conocimientos esenciales.


Pero el aprendizaje fue exponencial. Y, cuando ya notaba la feroz motivación de cambiar las cosas, de ayudar a personas como yo, de acompañarles para facilitarles el camino...


Llegaron las dudas. Caí en un estado al borde de la dejaron al empezar. Pasaba el 99% de mi tiempo en las redes sociales, para dar a conocer el proyecto. Me quemé a la velocidad de la luz.

En las primeras sesiones, me daba latigazos: no era suficiente, no había valido para nada, no lo había hecho bien, no tenía herramientas...

Un desastre mental. La metodología del coaching no me molaba, necesitaba poder ser yo misma.


Yo misma?

Una persona autista puede ser psicóloga?

Fue la primera pregunta que me vino en mente después del diagnóstico. Que no me creía del todo, por cierto. Aún así, fue un choque contra los estereotipos que tenía en mente.


Realmente tenía empatía? Realmente se me daba bien acompañar a personas? Y un montón más de dudas que se vertían sobre mí.

Tardé en darme cuenta de que el diagnóstico no cambiaba mi competencia. Todavía no soy capaz de decir que "se me da muy bien", por lo menos no tanto como la enseñanza, pero sé que puedo aportar. Y mucho más de lo que hago ahora.


No es sencillo todos los días. Algunas sesiones me vuelven a dar fe, otras son un auténtico reto: es un baile, y es parte del proceso. Cada unx a su ritmo.


Aprendí a respetar ese ritmo.

Hace 10 años me veo todavía meter el dedo en la llaga a los 5 minutos de conocer a una persona, sin su consentimiento, porque ya había visto el por qué del cómo, y quería solucionarlo.

Entendí que no se trata de solucionar los problemas de otras personas, sino de darles herramientas, de ser un espejo, de acompañar sin juzgar, sin pretender saber más, confiando en la gran capacidad que tiene cada ser humano.


Entendí que ser autónoma es escapar a la jerarquía, al trabajo en equipo, a las injusticias que ves en las empresas y la frustración de no poder cambiarlas. Pero también es enfrentarse a un enemigo muy potente: la incertidumbre. Aprender a confiar. En mi misma, en la gente, en la vida.

Entender que no se puede conseguir todo de golpe, que requiere constancia (cosa que nunca tuve) y persistencia (cosa que tengo de sobra, y que compensa).


Entendí que mi valor no se medía con mis ganancias económicas. Que las creencias que me metieron en la cabeza de pequeña no eran más que mentiras. La inteligencia no es sinónima de éxito, estudiar durante 10 años no te hace llegar a una comodidad económica. El sentimiento de traición era muy fuerte. Mis expectativas no se cumplían.


Aún así, algo me empujaba a seguir adelante.

Y aquí sigo, con mis dilemas mentales, mis ganas de huir a veces, mi orgullo de haber conseguido más de lo que hubiera podido imaginar, mi esperanza de que todo esto tenga un impacto real en la vida de las personas, de que pueda aportar mi granito de arena a este mundo.


La esperanza de poder vivir de mi proyecto, de diversificar lo que hago, de crear nuevas herramientas, de tener mi consulta presencial, de poder ayudar de muchas maneras, de seguir con la divulgación.


Todo esto cumpliendo otro de mis sueños: hacer la tesis doctoral.

Y en eso estoy!


Pronto pasaré otro escalón: a partir de julio ya no daré clases de francés. Un riesgo, porque representa la mitad de mis ingresos, pero también una sensación de libertad y de poder realmente ver si mi proyecto funciona, si soy capaz de hacer más de dos sesiones al día sin acabar en off, si no me aburro... Todo un nuevo reto!


Y es que es eso, la vida de emprendedora: retos, y más retos.

Espero que esté artículo te haya sido útil, para ver el backstage de una consulta psicológica neurodivergente :)

No todo es maravilloso ni corresponde con la imagen que puede darse en las redes.

Pero imposible no es!

Te animo a seguir con tu propio proyecto, aunque te parezca una locura, aunque tengas un mar de dudas... Solamente con todo lo que se aprende, todo lo que hace de espejo en esta aventura... Merece la pena!!


22 vistas