
Deporte y neurodivergencias: ejemplos de retos y fortalezas
- hace 4 días
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Un tema que quiero tocar desde hace tiempo. Y lo voy a hacer usando mi propio ejemplo (el más accesible 😜)
He practicado muchos deportes a lo largo de mi vida. Nunca destaqué en nada, no tengo especial facilidad, más bien al contrario, pero el deporte es algo que me regula mucho.
Si hay un deporte que se ha mantenido a lo largo de los años y eso, desde los 7 años, es la equitación. Los caballos me han literalmente salvado y ayudado a sobrevivir.
Quiero usar este ejemplo para ilustrar los desafíos que se nos presentan con el deporte y de los que no se habla mucho. Porque si bien hay bastante visibilidad de los desafíos relacionados con tener una práctica regular, constante y disciplinada, no tanto sobre otros retos igual de relevantes, o incluso más, puesto que impactan directamente la autoestima y la motivación.
La equitación, más allá de los debates que giran en torno a su práctica como tal, es un deporte interesante ya que incluye un montón de disciplinas diferentes y modalidades dentro de la propia práctica deportiva. Una variedad que no existe tanto si miramos a otros deportes.
Como he podido tocar a buena parte de estas disciplinas, es perfecto para ilustrar lo que quiero comentar.
Mi disciplina principal de pequeña fueron los Pony Games. Se práctica en equipo (primer reto: el contacto social), es muy divertido pero requiere también de mucha precisión, ya que son una serie de juegos con reglas (aprenderlas: segundo reto) empleando material que exige una gran destreza y agilidad encima del pony. Por darte un ejemplo, uno de los juegos consiste en salir galopando a fuego, bajarte en marcha saltando, caminar sobre 5 baldes con el pony cogido de la mano a tu lado, pegar un salto para volver a subirte encima y seguir galopando. Después sale el siguiente binomio del equipo, y así sucesivamente. Con los demás equipos rivales en paralelo!
No tenía ninguna destreza, tenía muy mala puntería, mala propiocepción, el equilibrio ni tan mal, pero tenía mucha fuerza muscular y cabezonería. A base de repetir y repetir, al final no se me daba tan mal. Ahora que lo pienso, en realidad era bastante friendly con mi funcionamiento: el monotropismo es una fortaleza en esta disciplina. Porque concentras todos tus recursos, toda tu energía en coger la taza al vuelo mientras galopas, o plantar la bandera en el cono mientras giras. Un solo movimiento importa, lo demás es automatismo, da igual como se ve desde fuera, tu cuerpo sigue, no hace falta pensar.
Hay adrenalina, la motivación está a tope, hay que arriesgarse (gracias TDAH por permitirme hacer locuras que no volvería a hacer ahora 😂).
Tenía mala motricidad gruesa pero buena motricidad fina, lo que me ayudaba para los gestos de precisión, y la propia práctica me ayudó muchísimo a desarrollar mi coordinación, motricidad global y equilibrio.
Ahora practico una disciplina que es todo lo contrario: la doma clásica , en la cual hace falta mucha precisión también, sí, pero el monotropismo es mi peor enemigo. Porque en la doma tienes que repartir tus recursos entre distintos puntos, poder desincronizar tu cuerpo para hacer movimientos diferentes con cada parte, pero sobre todo, tener una propiocepción de la leche para sentir cada mínimo movimiento del caballo y de tu cuerpo.
Retrasar una pierna desde la propia cadera, mientras mantienes la otra en la cincha, pensando en poner peso en el estribo, pero sin apretar las rodillas ni bloquear la cadera, pero apretando el core, manejar desde lo escapular y no contraer los biceps, dejando la muñeca y el codo flexibles, con la vista hacia delante... ¿Te has perdido ya? Entonces entenderás perfectamente lo que me pasa. Si me centro en dejar mi mano izquierda quieta (tiene tendencia a tener vida propia y moverse sola), se me olvidan mi piernas. Si me centro en mantener la pierna en su sitio, con las puntas paralelas al caballo, apoyando el muslo en su parte interna sin rotar hacia fuera, se me olvidan mis manos y me quedo bloqueada.
Ahí mi fuerza bruta que siempre he tenido y más tengo ahora al hacer también CrossFit, juega en mi contra, porque en cuanto te tensas, el caballo se tensa. El contacto con las riendas consiste en sentir 10 gramos en las manos, es súper sutil, no hay que tirar, sino dar el apoyo que el caballo necesita para colocarse y estirar bien su línea superior para no hacerse daño. Vamos, que igual te estoy hablando como en otro idioma, pero es para representar bien la cantidad de detalles que hay que tener en cuenta al montar.
Para una persona con buena propiocepción, lo acaba interiorizando y los movimientos se vuelven automáticos fácilmente, puede notar dónde está su peso, si tiene un hombro más alto que el otro, si el caballo está metiendo los pies bajo su masa, si está equilibrado, si se mantiene la rectitud. Porque simplemente lo siente - e intuyo que los y las mejores jinetes y amazonas de doma se distinguen justamente por ser capaces de sentir todo con su cuerpo, sin tener que pensarlo, y su capacidad para focalizar su atención en múltiples puntos.
Yo por mucho que haya desarrollado un poco más mi propiocepción, sigo chocándome contra el marco de las puertas y las esquinas de los muebles. Como para notar dónde está mi peso o si mi caballo galopa a la mano correcta (aunque esto ya por fin lo voy notando más). Por supuesto, ahí también se trata de repetir y repetir (hola gestión de la frustración).
Y también se trata de ser creativa y de buscar otras maneras de aprender. Porque si te dan 15 instrucciones verbales seguidas, pues como que no da tiempo a procesar, y a corregir el movimiento a tiempo.
¿Por qué sigo, entonces, en esta disciplina si hay otras que serían mucho mas friendly conmigo?
Porque quiero ver hasta qué punto puedo desarrollar mis capacidades usando otras vías que otras personas no necesitan quizá tanto. Aunque, te sorprendería la cantidad de personas neurodivergentes que montan a caballo.
Todo esto para ilustrar como el monotropismo, los retos con el procesamiento verbal y el bajo registro propioceptivo, entre otras cosas, pueden impactar mucho en la práctica deportiva, constituyendo retos que hay que tomar en cuenta (y que quizá por eso te cueste tener una práctica más regular!)
Si bien el monotropismo puede ser un punto favorable en ciertos deportes, me cuesta mucho encontrar un contexto deportivo en el que los retos para registrar tu propio cuerpo puedan ser algo favorable ^^. Lo cierto es que el deporte puede ayudar mucho a reconectar con tu cuerpo, sentirlo. En la equitación cualquier movimiento que hagas tiene consecuencia directa sobre tu caballo, lo que te empuja sí o sí a registrar más tus movimientos. Cualquier estado emocional que te atraviesa es algo que va a sentir tu caballo y va a reaccionar en función de ello en seguida. La corregulación es, por lo tanto, esencial.
Sin más, quería sacar un poco este tema y ver cómo experimentáis esto en vuestra práctica deportiva si la tenéis (no es ninguna obligación ni te tiene porqué gustar!)
También porque me siento muy sola con mis desafíos, tocando rápidamente este "techo", y me cuesta a veces encontrar maneras alternativas de hacer las cosas.
Aún así, he descubierto que puedo usar el automodelado (visualizar en mi mente usando mi hiperfantasía el movimiento global que quiero hacer - porque la coherencia central tampoco es que sea mi punto fuerte, solo veo detalles, no soy capaz de ver el movimiento del caballo como un todo - me ayuda a no sobrepensar y solo ver lo que busco hacer, sin focalizarme en un solo detalle), o montar yo a mi bola con mi instructor viéndome para recibir el feedback después (así no me saturo procesando instrucciones).
¿Tú cómo lo vives?
Tengo mucha curiosidad por saberlo.
Un abrazo!

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