Emociones

Las emociones. Hablamos mucho de ellas, y de inteligencia emocional / educación emocional.

Parece que poco a poco la sociedad va despertándose de un largo sueño. Va tomando consciencia de esas "cosquillas" que generan nuestras emociones en el cuerpo. De la importancia de reconocerlas, de identificarlas, de acompañarlas.


Pero todavía queda mucho recorrido. El lenguaje de las emociones es un lenguaje que no aprendemos porque no se nos enseña, en la mayoría de los casos.


Lógico, si hasta hace poco expresar sus emociones era como un pecado.

"No hay que mostrar lo que uno·a siente". "Los chicos no lloran". "Hay que ser fuerte y valiente". Y la peor de todas: "tienes que ser feliz". 

Las emociones se han asociado desde siempre más al género femenino (a saber por qué) y el control emocional a algo deseado, algo casi imprescindible para vivir. Siento acabar con estos mitos pero los hombres SÍ sienten emociones y controlarlas generalmente solo empeora las cosas.


Digo que estamos despertando porque el lenguaje de las emociones es un lenguaje ancestral, que existe desde siempre y que nos ha mantenido con vida hasta ahora.


Sin las emociones, los humanos no estarían aquí.

Es sólo que con el paso del tiempo, con la vida moderna, con las exigencias, el desarrollo del cerebro, del intelecto, la necesidad de controlar y la supremacía del conocimiento, las emociones se han quedado encerradas en un enorme baúl. Y ahora estamos como niños·as sacándolas de sus cajitas para observarlas.


La emoción es lo que te mueve (viene del latín movere). Es lo que te empuja a actuar (aunque la acción sea quedarse quieto). Bloquear sus emociones es convertirse en un robot.


Creo que es importante entender estos puntos fundamentales que pongo a continuación:


- Una emoción no se tiene que controlar. Cuanto más luches contra una emoción, cuanto más intentes encerrarla, hacerla callar o sujetarla, más fuerza le das. Y aunque tengas la sensación de que al final se calle, es sólo porque la emoción está buscando otra forma de llegar hacia ti. Y empiezas a somatizar, a tener dolencias o cambios en tu cuerpo que te dicen "oye, hazme caso, estoy aquí!" Así que no se trata de llegar a dominar las emociones que es lo peor que pudieras hacer (te repito que son esenciales para nuestras vidas), sino que se trata de aprender su lenguaje y de verlas como lo que son: tus aliadas.


- Una emoción es un mensaje. No está aquí sólo para fastidiarte. Te está avisando de algo. Cada emoción manda un mensaje distinto y cada emoción es distinta para cada individuo, aunque encontramos patrones comunes en las más básicas. Si es un mensaje, es mejor aprender a descifrarlo, a entenderlo, a escucharlo que rechazarlo en bloque. Una vez oída, escuchada, la emoción desaparecerá porque habrá cumplido su función: avisarte de lo que está pasando. Recuerda también que tu vivencia dependerá en gran parte de cómo interpretas el mensaje que te manda la emoción.


- Aunque hayan emociones agradables y desagradables, emociones que asociamos más a algo positivo y a algo negativo, ninguna emoción es mala o negativa en sí - o al contrario, buena de por sí. Todas son útiles e imprescindibles, aunque en el momento que las sentimos hay veces que solo queremos desenchufar nuestro circuito emocional. Pero todas te dicen algo, y ese algo es importante para ti.


Creo que si queremos mejorar nuestra capacidad emocional, es importante comprender bien eso, sobre todo si somos hipersensibles.

Porque si una emoción nos está haciendo daño es porque nuestra reacción frente a ella no es la más adecuada.


Negar una emoción, resistirse a ella o intentar transformarla antes del primer paso imprescindible que es la aceptación... eso es lo que hace daño.


Como lo habréis entendido, antes de nada hay que mirar la emoción de frente, conectar con ella y aceptar que está aquí, presente. Sin juzgarla, sin evaluarla, sólo decirse "vale, estás aquí". Eso es darle validez y es muy importante porque recuerda que la emoción quiere transmitirte un mensaje - si no puede cumplir su función, se hará oír cada vez más.

Ten claro que validar y aceptar la emoción no significa conformarse con la situación que la ha desencadenado ni resignarse. Es sólo reconocer su presencia.


Una vez validada la emoción, tenemos que identificarla. ¿Quién es y qué nos está diciendo? Si escuchamos la emoción, nos va a transmitir una serie de sensaciones y pensamientos que nos darán muchas pistas. Yo las imagino como pequeños personajes (tipo los de la película Del revés) que vienen a contarme cosas. Si les prestamos atención y con el entrenamiento, el mensaje acaba llegando. Al principio borroso - "algo no está bien, me siento mal" y luego se precisa si dialogamos internamente con la emoción (para eso la Comunicación No Violenta, de la que ya hablé en otro artículo, es una maravilla).


La emoción nos dice que alguna·s de nuestras necesidades no está·n cubierta·s y que una acción es necesaria (en el caso de emociones desagradables) o que lo está·n y podemos disfrutar (si son emociones agradables).

La educación emocional aquí es importante para entrenarse a discernir las emociones y darles un nombre para poder expresarlas (de la forma que sea). Cuanto más conozcas tus emociones, mejor las podrás identificar. Cada emoción suele aportar uno o varios mensajes que se suelen repetir. En las emociones básicas ese mensaje base suele ser el mismo para todas las personas, pero no en las emociones más complejas, que también son más difíciles de identificar.


Hay muchas formas de trabajar la consciencia emocional y el reconocimiento de las emociones: emocionario, abanico de emociones, cuaderno de emociones, emo tracker... etc.


Luego la emoción necesita empatía: la hemos aceptado, la hemos identificado, comprendemos el mensaje... Conectamos y nos ponemos en su lugar. Eso es muy importante para realmente entenderla y para que pueda desvanecerse.


Ejemplo:

Me siento mal. No sé muy bien porque. Me centro, hago algunos ejercicios de respiración o de meditación unos minutos y vuelvo a conectar con mi cuerpo. Noto una presión en el pecho y la sensación de que algo se "cae" en mi corazón. Sigo explorando. Me vienen pensamientos: "No sé si he hecho bien. Igual no he tomado la decisión adecuada. Puede ser que me arrepienta".

Con eso ya puedo saber que se trata de la emoción de la culpa - en mi caso se manifiesta así en mi cuerpo normalmente, y los pensamientos asociados me permiten confirmar que se trata de culpabilidad.

¿Pero de qué me siento culpable exactamente? Noto también que hay algo de ansiedad o miedo que ronda por ahí.

Sigo explorando y empiezo el dialogo interno. Se puede hacer con un papel y boli (o teclado) para que sea más fácil. Acabo entendiendo que una parte de mí tiene miedo de haber tomado la decisión equivocada ya que si se ha equivocado, eso significa que no es perfecta y que los demás la van a juzgar, lo que la va a llevar a sentirse culpable. Me pongo en su lugar: efectivamente, puedo notar que no sería nada agradable que los demás me juzgasen y que yo misma me sienta una fracasada por haber tomado una decisión incorrecta. Por mucho que mi mente sepa que lo del fracaso y de la decisión "correcta o incorrecta" es algo irracional, lo dejo de lado porque necesito conectarme a la emoción, darle su espacio y validarla. Y claro, se siente mal porque es importante para ella sentirse querida y aceptada por los demás e intentar hacerlo siempre lo mejor que puede - aquí esa necesidad está en peligro y por eso la emoción se ha despertado.

Así que la acojo y la tranquilizo: aunque pase eso, yo puedo darme esa aceptación y ese amor que necesito, que no siempre podemos acertar, hay cosas que no podemos controlar pero no se tiene que preocupar porque hay otras partes en mí que podrán hacer frente a la situación.


Luego queda la cuestión de la expresión. ¿Cómo expresar nuestras emociones y cuándo?

Pues obviamente, depende.

Podemos expresarla en voz alta usando la CNV "cuando observo que tal, siento tal porque necesito tal", escribirlo en un diario de emociones o simplemente en nuestro lenguaje interior. Por supuesto, la expresión pasa siempre por el lenguaje NO verbal, es decir por el cuerpo, las expresiones de la cara y los cambios fisiológicos.

Pero hay emociones más complicadas de expresar por cuestiones culturales, como la tristeza (cuya expresión es poco aceptada) y la ira (cuya expresión es mucho más aceptada pero que es complicada expresar sin dañar a los demás).


¡Y ya está!

Si resumimos, podría decir que hay 3 etapas esenciales:

- VALIDAR la emoción con su RECONOCIMIENTO y ACEPTACIÓN

- ENTENDER el mensaje con su IDENTIFICACIÓN y dándole EMPATÍA

- EXPRESAR la emoción de la forma que nos es más útil

El último paso ya no tiene que ver con la emoción sino con la ACCIÓN: ahora que sabes cual es el mensaje, cual es la necesidad que no está cubierta y has procesado y acompañado la emoción, puedes decidir qué actitud vas a tener y qué acciones vas a llevar a cabo para hacer frente a la situación.


Y para acabar, quiero recordarte que las emociones se disparan sin que puedas tener control sobre ellas. Es un proceso automático, inconsciente.

Lo que sí puedes hacer es (a veces, no siempre) tener control sobre el desencadenante de la emoción y la interpretación que haces de la situación. Si descubrimos que el desencadenante es un pensamiento irracional, por ejemplo "creo que si he tomado la decisión equivocada voy a ser un·a fracasado·a", se puede trabajar sobre ese pensamiento. Obviamente hay casos en los que no es posible - el mayor ejemplo es el duelo. Si una persona deja esta vida, no podemos cambiar el desencadenante ni los pensamientos del tipo "no volveré a ver a esta persona" - solo podemos acompañar la emoción que nos va a ayudar a transitar esta difícil etapa.


Pero no me gusta hablar de "CONTROL emocional", ya que las emociones NO se controlan, se ACOMPAÑAN o se PROCESAN.


Por último, ten en mente que una emoción es algo pasajero - nunca dura eternamente, habrá un momento en el que se va a transformar. Que sea positiva o negativa!


Es un tema que no acaba nunca y del que todavía sabemos poquito. En otra serie de artículos profundizo en cada emoción más concretamente.


Espero que te haya resultado útil, ¡no dudes en compartirlo y en comentar!


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