El cerebro autista

Al leer el libro de Temple Grandin del mismo nombre, me pareció imprescindible hacer un artículo en el blog resumiendo algunos datos que comparte.


Si no conoces a Temple, es una mujer autista, especialista en zoología y etología cuyo interés específico es diseñar mataderos que disminuyan el sufrimiento animal.


Ha tenido la oportunidad de observar su propio cerebro con imágenes de resonancia magnética - y se interesó mucho en la neurociencia del autismo.


Pero, vayamos al grano. El cerebro autista de Temple Grandin tiene varias especificidades (pongo las más destacables):


- El tamaño de su cerebro es un 15% mayor al de los sujetos neurotípicos.


- Sus amígdalas (unas pequeñas bolitas situadas en el sistema límbico) también son más grandes de lo normal (un 22%). La amígdala es una estructura súper importante en el procesamiento emocional, sobre todo del miedo.


- Su corteza entorrinal también es más gruesa que la de los sujetos de control. Es la parte que hace de interfaz entre el hipocampo (centro de la memoria) y la neocorteza (centro de las funciones cognitivas superiores como la toma de decisión, el lenguaje, el razonamiento...). Y es que Temple tiene una memoria excepcional.


Pero, no todas las personas autistas son iguales y estas peculiaridades no son "marcadores" del autismo.

Si miramos los estudios sobre otras personas autistas, no obstante, se pueden encontrar varios hallazgos:


- En los estudios con RMI se observa que las personas autistas tienen mucho menos activación cerebral al observar caras que las personas neurotípicas. Hay que saber que las personas autistas muchas veces tienen dificultades para centrarse en las caras, reconocerlas... Y es algo que se observa directamente en el cerebro!


- La amigdala de tamaño superior se observa con frecuencia (pero no siempre). Tiene mucho sentido ya que muchas personas autistas son muy sensibles a nivel emocional, y esto explicaría el porqué.


- En torno al 20% de personas autistas tienen el cerebro más grande, sobre todo los varones. Las razones no son para nada claras.


Pero realmente estas diferencias son más la excepción que la regla: es decir, son diferencias ínfimas en comparación con todas las similaridades que hay con el cerebro neurotípico... Incluso para las personas que tienen un autismo muy visible (sin lenguaje y con problemas conductuales). Entonces, ¡las personas autistas tendrían un cerebro estructuralmente normal! Las diferencias se sitúan más en la cantidad que en la calidad (zonas más o menos gruesas, más o menos conectadas pero no falta ninguna estructura cerebral ni hay otras nuevas). Recuerda bastante a lo que se dice del cerebro de las altas capacidades...


Realmente parece ser que las mínimas diferencias que se observan siguen algunos patrones que quizá podrían explicar muchas de las peculiaridades de las personas autistas. Os dejo un resumen:


- Muchas personas autistas tienden a evitar el contacto visual, y se observa a nivel cerebral: la parte del cerebro que se activa con la mirada directa en las personas neurotípicas es la misma que se activa en el cerebro autista... cuando evita la mirada!


- Parece que hay una hipoconectividad (es decir, una conectividad insuficiente) entre las regiones corticales a larga distancia, y una hiperconectividad a escala local. Podría ser un intento del cerebro de "compensar" algo... y puede ser positivo, como bien dice Temple Grandin, ya que en su caso esta hiperconectividad le permite tener una memoria visual increíblemente precisa.

No obstante, no es tan sencillo y parece que los patrones de conductividad anormales son mucho más complejos... aunque con una prueba de conectividad de la totalidad de la sustancia gris, unos investigadores fueron capaces de identificar un cerebro autista con una precisión alrededor del 80%.


- Parece que el giro temporal superior, donde se procesan los sonidos del habla, también podría ser diferente (lo que explicaría las dificultades con el lenguaje).


- La longitud de la línea central del cuerpo calloso (lo que une nuestros dos hemisferios cerebrales) también podría estar relacionada, ya que permitió a los investigadores identificar los cerebros autistas con una precisión de hasta el 90%.


Podría seguir con la lista, pero creo que sólo te voy a abrumar con nombres raros.

De momento no hay ningún "marcador cerebral" que permita diagnosticar al autismo, pero sí existen numerosas pistas.


Y si te preguntas por qué todo esto es importante, imagínate que pudiéramos, con un escaneo de tu cerebro, decirte si eres autista, donde están tus dificultades y tus puntos fuertes, y lo que se puede trabajar. ¡Podría ser muy interesante!


OJO. Recalco aquí una cosa: creo firmemente que el autismo no se "cura" ya que no es una enfermedad, sino que es un desarrollo diferente (y vemos que es sobre todo un desarrollo cerebral diferente). No es una enfermedad porque no hay una causa concreta identificada y hay una enorme variabilidad en sus manifestaciones.


Cuando digo que no se "cura", es que no vamos a solucionar el autismo con unas pastillas. Si tu cerebro es diferente, es diferente.

Pero eso no quiere decir que no haya que hacer nada.


Las personas autistas se pueden beneficiar muchísimo de un acompañamiento respetuoso de su funcionamiento, para ayudarles a desarrollar ciertas habilidades necesarias para una mejor integración social.

Y cuanto más joven mejor, porque es cuando el cerebro tiene todavía una gran plasticidad. No soy partidaria de las terapias conductuales que intentan "reeducar" a las personas autistas usando el condicionamiento, porque muchas veces la intención detrás es que las persona se conviertan en "normales".


Y no creo que sea el objetivo más adecuado. Podemos perfectamente vivir siendo autistas. No hace falta convertirse en el prototipo del humano normal y corriente para ser feliz. Diría que más bien es mejor alejarse de la norma (esa es mi opinión personal).


Pero si la intención es ayudar a la persona a desarrollar todo su potencial y tener consciencia de su funcionamiento, de sus posibilidades, de sus talentos para paliar sus dificultades y desarrollar sus habilidades y su autoestima, ¡adelante!

Y creo que puedo decir lo mismo de todos los demás cerebros atípicos.


En todos casos, con el progreso de la tecnología creo que dentro de unos años podremos observar unos descubrimientos increíbles sobre el cerebro humano, y tengo unas enormes ganas de observar el mío!


¿Tú no?


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Si quieres descubrir el lenguaje de tus emociones, es una opción bastante más barata que varias sesiones de coaching emocional ;)


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