Coaching: entre moda, estafa y herramienta

Estos últimos años parece que hay una epidemia de “coach” (que no coche) de todo tipo: coach personal, coach de vida, coach nutricional, coach deportivo, coach de empresa, etc.


Como casi todos·as los·as psicólogos·as, yo odiaba a los coach y al #coaching en general.

Si yo estudié durante 8 años para ser experta en la mente humana, ¿por qué viene una·o con una formación de 3 a 6 meses que no tiene ni idea de psicología a hacer mi trabajo???

(Podéis ver aquí la voz del #ego gritando su dolor: “no es justo”).


¿Qué hice? Pues como realmente no tenía ni idea de lo que era el coaching y estaba juzgando desde el más profundo desconocimiento, y como el compañerismo entre psicólogos estaba a su apogeo (notase la ironía), decidí ir a explorar lo que era el coaching. Y me formé en ello.

Empecé la formación en estado de alerta, reacia y lista para toparme con el timo. Pero resulta que esta escuela concreta a la que fui tenía una ética impecable. Primera sorpresa.

Segunda sorpresa: el coaching funcionaba. Lo vi en los demás ya que se hacían micro procesos en clase, y lo vi en mí ya que también me ofrecía a ser conejo de india. Mis creencias cayeron como moscas y poco a poco, lo vi de otra manera.


Ahora, creo que puedo dar mi opinión desde el conocimiento y mi propia experiencia – insisto en que es sólo MI opinión. También aviso que mi formación es en Coaching Integral.


El coaching no es ni todo lo malo que cuentan los psicólogos ni todo lo bueno que venden los coach.

Lo primero que hay que decir del coaching es que no se ha inventado nada - usa herramientas y técnicas de psicoterapia y su historia remonta a la filosofía de la antigua Grecia. La presencia, la escucha activa, la formulación de preguntas poderosas, el crear confianza, la comunicación directa con el cliente, la sinceridad... son características básicas de la #psicoterapia.

La diferencia es que el Coach ni es experto, ni va a aconsejar o dar pautas (como puede ser el caso de la Terapia Cognitivo Conductual por ejemplo). Tampoco va a interpretar o analizar las palabras del cliente (como en el Psicoanálisis). El coaching que he aprendido es muy parecido a las terapias Humanistas.


Me parece una herramienta potente en CIERTOS ámbitos, sobre todo en las empresas. El coaching de equipo puede llegar a resultados realmente increíbles y transformar los negocios – obviamente sólo si se tienen ética y valores.


En el ámbito educativo, que es donde yo lo uso, me parece también una herramienta muy buena ya que aumenta la responsabilidad del alumno·a, su compromiso con el aprendizaje, permite trabajar las emociones y creencias que influyen en la motivación y el autoconcepto… Y el coaching no deja de ser un proceso de aprendizaje y de transformación, con lo cual, tanto en clase como para los propios equipos docentes, le veo mucho potencial.


Donde estoy mucho menos convencida es en el tema del coaching personal – es decir, como proceso de #autoconocimiento y #crecimiento. Más que nada porque me parece que puede ser muy peligroso si el·la coach no es también psicóloga·a.

Y primero os resumo las características del coaching:

- Es un proceso NO directivo (el coach no aconseja, no dice al cliente lo que tiene que hacer)

- Es un proceso de igual a igual (el coach no es experto)

- El coach hace de espejo al cliente, le devuelve sus palabras, refleja sus emociones y da un feedback de lo que percibe.

- El cliente es 100% responsable de sus decisiones y de sus acciones. El coach se responsabiliza de acompañarle en el proceso.


Bien. Ahora podemos ver que consecuencias pueden tener estas características a nivel personal.

Para una persona que ya ha trabajado sobre sí-misma, que ya ha hecho terapia o algo de desarrollo personal, puede ser muy efectivo – la introspección no le asusta, sabe que el cambio tiene que venir de ella-misma y sabe que puede ser doloroso. Pienso en personas en el nivel 3 o 4 de desarrollo de Dabrowski.

Pero.


¿Qué pasa si la persona tiene alguna patología no identificada? ¿Qué pasa si presenta un cuadro clínico que probablemente puede empeorar sin un tratamiento psicológico? ¿Qué pasa si la persona tiene un humor depresivo o ansioso?

Pues ahí está el peligro: la·el coach no está formada·o en psicología y no tiene porque darse cuenta de todo esto (hay excepciones que tienen mucha intuición y notarán que algo no encaja – y no se atreverán por su ética, pero creo que son pocas). Ya que el cliente es 100% responsable de sus decisiones, pues imagínate la que puedes liar. La persona con ansiedad va a decidir lo más cómodo para ella: quedarse en casa, evitar la situación que le provoca angustia. La persona con cuadro depresivo está en un rol de victima, no se va a responsabilizar de sus acciones.

Y existen mucho más psicopatologías posibles – que el coach NO va a detectar.

El coach no está formado para detectar pensamiento distorsionados, creencias irracionales, no sabe como funcionan las emociones, la motivación, la atención, la percepción, el cerebro, la conducta, el aprendizaje y todas las funciones psicológicas. No está formado en psicopatología, no sabe que existen depresiones enmascaradas por ejemplo. No sabe que si profundiza mucho en una sesión puede llegar a destapar marrones muy gordos - ¿y luego qué? ¿qué hacemos con esto? Si ya en terapia cuesta mucho…


Obviamente, habrá de todo, estoy generalizando. Pero es mi impresión. Y yo que me siento muy novata todavía con la formación que tengo...


Ahora bien, hay muchos·as psicólogos·as o psicoterapeutas (la psicoterapia tampoco está regulada, igual que el coaching) que no tienen ética y cuya práctica también puede hacer mucho daño. Por eso creo que sería mejor dejar de pelearnos, dejar el ego de lado, y ver que podemos aportar al coaching... y que puede aportar el coaching a la psicología.


También me parece muy importante seguir con la #investigación, tanto sobre la eficacia del coaching como sobre su funcionamiento. De momento hay muy poca evidencia empírica.

Conclusión: el coaching puede ser una estafa, al igual que la psicoterapia. Todo depende del profesional. ¿Una revolución? Quizá será de gran ayuda para transformar las empresas y llegar a un liderazgo mucho más humanista - pero más que una revolución, creo que es un fenómeno de moda.


Creo que las cualidades más importantes a parte de la ética y de la responsabilidad profesional son la capacidad para escuchar realmente, la #empatía, la sinceridad, el tacto, la capacidad de observación, la buena gestión emocional de lo que el cliente provoca en el profesional, la consciencia de sus propios pensamientos y juicios, y una actitud de benevolencia total hacia el cliente.

Y en caso de duda, derivar o preguntar a otro profesional, siempre.


Porque no se puede jugar con la mente de una persona.


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